Se acabó lo que se daba, amigos. Aunque la cruda realidad no descansa, y se quedan en el tintero noticiones como el trascendental debate sobre el Plan de Viabilidad de Inalsa (con la ausencia de Plácida, que sigue sin encontrar el don de palabra), las macro-obras ilegales de Miguelito Martín en La Geria (cualquiera puede tener el capricho de hacerse un Falcon Crest en suelo protegido, ¿no?) o la dichosa instalación del CIE en Lanzarote y la vergonzosa demagogia con que se está tratando el tema.
Pero por nuestra parte, llega el buen tiempo y todos estos temazos pueden esperar hasta septiembre. Eso sí aprovecharemos las vacaciones para hacernos una cura de choque en un conocido centro de desintoxicación mental de Suecia. Estar pendiente de la actualidad de Lanzarote puede causar graves trastornos en nuestra salud, y es mejor prevenir que curar.
El despistado nacional por Lanzarote, el sociolisto Miguel Lula da Pena, anda convencido de que en nuestra isla todo el mundo es idiota menos él. Así se entiende que se dedique a insultar la inteligencia y la memoria de todos los lanzaroteños con sus infumables y amnésicos comunicados de risa que el también (i)responsable de (in)Comunicación del PSOE firma incluso para anunciar que va a asistir al Congreso, de igual manera que todos los trabajadores mandan una nota de prensa a los medios cada vez que acuden a trabajar (con la diferencia de que esos otros trabajadores sí trabajan, al contrario que el diputado prestado).
Lula da Pena, después de acceder al cargo de despistado nacional gracias a su conocido arrastre electoral (de ahí que su partido escondiese su careto de los carteles durante la campaña, por si acaso), debe aburrirse mucho y trabajar poco tirando a nada en Madrid. De otra manera no se entiende que tenga tiempo para perderlo firmando articulitos con los que termina dejando en evidencia a su partido y a muchos de sus compañeros (como al alcalde de San Bartolomé, Marcial Martín, al que deja con el culo al aire y sin pretenderlo ni nombrarlo lo dibuja como racista al oponerse a que en su municipio se ubicase el centro de retención de inmigrantes; o a la presidenta Mela Armas todos los Días, la rehén política del reo más rico de la cárcel de Tahíche).
El sociolisto, encima, pretende que olvidemos su propia, triste y fugaz trayectoria como periodista (in)dependiente del PSOE, pues anda ahora acusando de “periodista casposo” al mismo personaje con el que Lula da Pena trabajó (es un decir) en la prensa local. Por poco tiempo, eso sí, porque a las primeras de cambio le pidió a papá-partido que lo enchufara como primer (i)responsable del gabinete de Prensa del Ayuntamiento de Arrecife para ejercer precisamente el contra-periodismo: es decir, desinformar o maquillar la información siempre a favor de su jefe o de su formación política. Cada día que pasa, Lula da Pena hace más honor a su apellido…
Hay que reconocer que sería una noche especial, casi mágica. 23 de junio de 2009. A los hoteles ilegales de Playa Blanca se les pega fuego para celebrar el triunfo de la legalidad frente a los golfos que los construyeron. Además de abaratarse mucho los costes de demolición, el acto sería una fiesta de los ciudadanos ante la especulación de las últimas décadas, ante la corrupción política que los hizo posibles y ante los desequilibrios sociales que han provocado.
Alguno seguro que sugeriría quemar también el edificio del Cabildo, y no lo íbamos a lamentar mucho, pero eso ya lo dejamos para 2010.
Ayer se cumplió un año desde que sociatas y pileros se hicieron cargo de las riendas del Cabildo, y el balance no puede ser más desolador. Si en la legislatura pasada se achacaba la inactividad a la inestabilidad política, en esta se van a tener que inventar una excusa mejor para explicar por qué se avanza tan poco con todo lo que hay por hacer.
Y si en algo se nota la pachorra es en materia territorial, donde algunos de los temas más candentes (y sin resolver) de la pasada campaña política parecen haber desaparecido del mapa. Es el caso de Plan Territorial Especial, documento que decían ser vital para el futuro de la isla, pero que sigue guardado en un cajón esperando no se sabe muy bien a qué.
Eso sí, para dar vidilla a la aburrida actualidad política, esta semana tenemos un nuevo capítulo de la serie “no te pases o rompo el pacto” protagonizada por los seguidores de la secta dimista, que ya han lanzado las habituales amenazas si los sociatas siguen adelante con la denuncia de los baños de Los Dolores, en el que están imputados, además de dios Dimas, Sergio Machín y José Manuel Fiestas.
Es lo que tiene nuestra enternecedora política basura, que convierte la posibilidad de que se cumpla la Ley en una causa de inestabilidad.
A la espera de ver cómo se resuelven en el próximo documento los numerosos puntos oscuros del ya ex Plan General de Arrecife, lo cierto es que el hecho de su retirada puede ser considerada ya como la gran noticia de 2008.
Aunque han tardado algo más de lo esperado en cargárselo, para haber sido el tema estrella de la campaña electoral de hace un año, el carpetazo al Plan supone, de momento, que las grandes operaciones especulativas que iban a producirse en la capital se hayan desactivado, además de otro gran disgusto para la ex alcaldesa Chabeli y sus perritos falderos en este tema de Coalición Canalla y Partido Popular.
Nos quedamos, cómo no, con la frase que lucían los vecinos de Morro Angelito, luchadores incansables, el día del Pleno en el Ayuntamiento: “Todo gracias al movimiento ciudadano”. Después de todo, el asunto del Plan General de Arrecife ha sido una bonita historia que ha demostrado que no todas las chorizadas salen gratis a los políticos. Que se lo digan a Chabeli.
La historia es tan real como terrible. Hace una semana, una persona se dirigía hacia los contenedores de basura con una gran bolsa llena de papeles, otra de envases y otra de resíduos orgánicos.
Quiso el destino que justo en ese momento llegara el camión de la basura, y uno de los operarios le pide todas las bolsas para tirarlas directamente al camión. “No, no, es que en esta llevo papeles y en esta otra envases”, les dijo. Entre risas y fiestas, los empleados del servicio de recogida le contestan, “Qué más da, hombre, si después todas van al mismo sitio”.
Como metáfora de la “sostenibilidad” de la isla es impecable. Pura apariencia, millones gastados en propaganda sostenible, molestias para los ciudadanos que separan sus basuras y, en algunos casos, encuentran los contenedores de reciclado lejos de sus casas, y una gestión de resíduos que es una pura farsa.
Ha vuelto a hacerlo. Cuando todo apuntaba a que el listón de hacer el ridículo no podría rebasarse, ella siempre consigue elevarlo un poco más, hasta cotas inalcanzables para cualquier otro consejero del Gobierno canario, con permiso de Inés Toarrojas, la mujer que dijo que acabaría con la pobreza en Canarias en esta legislatura.
Aquí le dejamos este escalofriante documento sonoro, el discurso en perfecto inglés de Tao perpetrado por Rita en la cena del Ironman del pasado mes de mayo, ante unos atónitos triatletas que debieron pensar que en Lanzarote hablamos un extraño idioma a caballo entre el inglés y el swahili. Disfrútenlo, no se avergüencen demasiado, y traten de pensar que ya sólo quedan tres años para las próximas elecciones.
Que el PSOE conejero necesita regenerarse es algo que pueden ver hasta los vendedores de cupones de la ONCE. Los sociolistos cuentas en sus filas con una nutrida tropa de calamidades a los que habría que jubilar con urgencia por una estricta cuestión de higiene democrática.
Pero de ahí a llamar “sector renovador” a los que se han postulado como una alternativa a los “oficiales” es como decir que Manuel Fraga sería un buen candidato pepero para las elecciones generales de 2012.
Y si a la coña marinera de llamar “renovadores” a históricos decrépitos como Segundo Rodríguez unimos el movimiento que se comienza a generar entre los voceros periodísticos de los especuladores de la isla, la cosa es como para echarse a temblar.
No hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta de detrás del conejillo de indias de Damián Peña hay muchos intereses (políticos y también económicos) que darían lo que fuera por vivir en una isla donde ningún partido político se atreviera a denunciar hoteles ilegales, a hablar de frenar el crecimiento urbanístico o a estar en contra de campos de golf y puertos deportivos.
Mucha agua ha pasado por debajo del puente hasta que hemos llegado a un estado de derecho cuyas leyes nos sirven de límite y garantía al ejercicio de los poderes públicos. Pero, vamos a entendernos: lo propio del poder, aquello que lo caracteriza por antonomasia, no es su control, sino su arbitrariedad, es decir, la posibilidad de que pueda hacer lo que me salga de los huevos. Eso es poder.
Si yo ostento el poder, lo que deseo es que cada uno sepa en todo momento quién es quién y porqué; quién es el que más mea y el que dice lo que hay que hacer, cómo y cuando. Las leyes están ahí, pero yo instituyo y destituyo cuando me plazca. De lo único que hay que preocuparse es de que mis órdenes estén impresas en el papel adecuado con el sello adecuado. Y cuando esto no sea posible, la cuestión estribará en averiguar el procedimiento por el que pueda crear un modelo de papel y de sello que habilite la orden que se acaba de gestionar en uno de mis testículos.
En esto nos puede echar una mano, o un huevo, el Constitucional y su güevada de cambiar por la cara, o por sus huevos, la doctrina del tribunal para dejar en la calle a los Albertos, dos estafadores de los cojones que han defraudado más de 20 millones de euros, y que ahora tienen que estar descojonándose.
Así funciona: alguien se toca los huevos, se le pone dura y se está a lo que salga. Eso es poder.